Crear en la oscuridad
Hay momentos en el camino de una marca —y también en el nuestro— en los que todo parece detenerse.
Las ideas no llegan, las palabras se esconden, la dirección se vuelve difusa.
Y aunque solemos verlo como un bloqueo,
he aprendido que la oscuridad no es un enemigo,
es una etapa de creación silenciosa.
La Luna Nueva no ilumina nada,
y aun así es el inicio exacto del ciclo.
Un punto cero.
Un espacio donde la energía se reorganiza, donde el propósito respira,
donde lo que sigue aún no se revela… pero ya empezó.
Las marcas viven procesos similares.
A veces llegan a mí sin claridad, cansadas, confundidas, sintiendo que “algo falta”.
Y está bien.
No hay crecimiento sin ese pequeño vacío que te obliga a preguntarte:
¿Quién soy ahora?
¿Quién quiero ser?
¿Qué parte de mí necesita renacer?
En estrategia, ese instante oscuro es valioso.
Es el lugar donde hacemos silencio, escuchamos más profundo,
y dejamos que la verdad que estaba escondida encuentre su forma.
A veces, una pausa sincera ilumina más que diez sesiones de trabajo.
Si hoy te sientes fuera de rumbo, no te castigues.
No estás perdiendo el camino:
estás preparando tu nuevo amanecer.
Mi invitación es esta:
permítete la oscuridad.
Obsérvala.
Anota lo que te duele, lo que se mueve, lo que ya no resuena.
Ese es el material con el que construimos marcas más fuertes, más honestas y más vivas.
Todo renace.
También tú.
También tu marca.
Con cariño,
Janette M.

