Nuevos comienzos

 
 

CDMX

Estando aquí, en mi ciudad favorita y mi cafetería favorita, pienso en los nuevos comienzos. Por primera vez en mucho tiempo, siento paz. No todo está resuelto, pero todo fluye. Me perdí y perdí mucho, pero me encontré. Entendí que cuanto más aprietas y más quieres tener el control, más sufres. La vida es corta, y cuando piensas con consciencia los años han pasado. Lo que parecía ayer, sucedió hace tiempo. Y cuando eres consciente de ello, sólo queda soltar. Y en el proceso verás cuánto has cambiado, cuánto has vivido, cuánto has aprendido, cuánto has amado y cuánto has soñado. Al final, la pregunta es, ¿soy un ser en evolución? Mi versión actual debe ser mucho mejor que aquella que recuerdo. ¿He aprendido para mejorar? Y en ese proceso de búsqueda y rescate personal te liberas de todo peso, del pasado, del futuro, de la expectativa y las etiquetas sociales, familiares y personales. Entonces, ya sólo importa el presente, ir a tu ritmo, en tu mundo, a tu tiempo, en tu espacio. Cuando eres libre, consciente y presente te darás cuenta de que todo ha pasado por algo, que todo lo que ocurrió y no planeaste sucedió de tal manera que te llevó a donde estás hoy. Tú sabrás si eso es positivo o no. Pero en ese despertar, esa conciencia, esa calma te das cuenta de que el café sabe mejor, que la soledad puede curarte, que la familia puede arroparte, que tu perro puede amarte más que tú a ti mismo, que eres afortunado por tener trabajo, porque puedes aportar al mundo un poco de lo que sabes, que los trayectos no son tan malos mientras sepas disfrutar del paisaje, que suena tu canción favorita en tu cabeza, en tus audífonos o en un espacio aleatorio, que el aire te refresca la piel y también las ideas, que el sol calienta pero no quema, que el cielo es extenso y se llena de nubes de algodón y atardeceres inolvidables, y que al caer la noche el manto estrellado en compañía de la luna te velan mientras sueñas y duermes. Porque no hay nada mejor que dormir tranquilo, con calma, en paz, con la conciencia tranquila de haber dado lo mejor de ti, de haber disfrutado de cada momento, de haber ayudado a alguien y con una sonrisa o un pequeño acto cambiaste tu vida o quizá la de alguien más. La vida es dura, pero a veces es buena. No dejes que se te escape, no vivas por vivir, hay mucho afuera. Despierta, disfruta, vive.

Con cariño,
Janette M.


 
Siguiente
Siguiente

Encontrar tu órbita